Qué Biblia utilizar
Si tienes una Biblia por casa, muy probablemente sea válida. Si dudas de su procedencia puedes consultarnos.
Si sólo contiene el Nuevo Testamento, no está mal para empezar.
El Nuevo Testamento es la parte de la Biblia que contiene:
La vida de Jesús (en los cuatro evangelios)
Los inicios de la Iglesia de Cristo (en el libro de Hechos)
Las cartas de los apóstoles dirigidas a los primeros cristianos
La revelación de lo que está por llegar (en el libro de Apocalipsis)
Por dónde empiezo
Se recomienda empezar con los Evangelios que narran la vida de Jesús. Marcos es muy dinámico y corto. Juan se enfoca en las cosas que Jesús declaró acerca de Él Mismo. Luego Lucas y Mateo.
Hechos de los Apóstoles, narra los primeros años de la Iglesia naciente.
Puedes ir leyendo en paralelo el libro de los Salmos que ayuda a conectarte a Dios, y Proverbios que da buenas recomendaciones de vida.
En las epístolas del Nuevo Testamento verás enseñanzas de cómo vivir nuestras vidas de manera que honren a Dios.
Para ver cómo Dios empezó todo, formó a su pueblo e intentó dirigirlo, los libros del Antiguo Testamento en orden cronológico son: Génesis, Éxodo, Números, Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Esdras y Nehemías. Es recomendable no perder el contacto con el Nuevo Testamento aunque nos propongamos explorar el Antiguo.
Llegado a este punto seguro que ya sabrás por dónde continuar.
Dónde y cuándo
Depende de las circunstancias de cada uno, claro, aunque se recomienda un lugar y momento tranquilo. Un buen momento son los primeros o últimos minutos del día.
Conviene coger un hábito. Es mejor leer unas pocas frases diarias y marcar dónde te has quedado, que pegarte un atracón de vez en cuando.
Ok, empiezo a leer
Espera, sólo una cosa antes ...
Prueba a tomarte unos segundos para decirle dos o tres frases al 'Autor'.
En función de tu fe podría ser algo parecido a:
“Si existes Dios, ayúdame a descubrir algo sobre ti hoy”, o
“Ayúdame Señor a meditar en tu Palabra para poder aplicarla en mi vida”.
Hay cosas que no me cuadran
No te preocupes si al principio te sientes como un pez fuera del agua, es normal.
Hay conceptos y datos que al empezar desconocemos. Aunque lo peor son los que creemos conocer pero que no cuadran con la realidad.
Poco a poco, si lees con sinceridad para dejar que el texto te hable, irás entendiendo más. Por poner un ejemplo, el concepto bíblico de ‘santo’ puede ser muy distinto al que muchos tenemos antes de leer la Biblia.
No saques de contexto
Es importante por ejemplo fijarse a quien se dirige Jesús cuando da una enseñanza. ¿A fanáticos religiosos, a gente que se sentía humilde delante de Dios, a gente que sólo veía en él a un salvador político en contra de la opresión romana, a un judío o a un extranjero con distintas cosmovisiones, etc.?
El Nuevo Testamento tiene 2000 años de diferencia con nosotros. El Antiguo todavía más. Debemos tener en cuenta las diferencias culturales entre nosotros y la gente de los tiempos bíblicos.
Según qué pasajes no podemos precipitarnos a la hora de sacar conclusiones.
Géneros literarios
La Biblia contiene diferentes tipos de literatura: historia, leyes, poesía, canciones, literatura de sabiduría, profecía, cartas personales, y literatura apocalíptica.
Cada tipo debe leerse en base a su propósito para evitar confusión y malos entendidos.
Figuras del lenguaje
Una alegoría es una historia en la que los personajes y/o eventos son símbolos que representan otros eventos, ideas o personas. Los ejemplos más claros de alegoría en la Escritura, son las parábolas de Jesús.
En estas historias, los personajes y los eventos representan una verdad acerca del reino de Dios o de la vida cristiana.
Un ejemplo fácil de entender, cuando Jesús dijo “sácate el ojo”, evidentemente no pretendía que aplicáramos una interpretación literal.
Dentro o fuera de mis esquemas
Si lees un hecho que tu mente racional no puede explicar según los principios en los que te has educado, puedes ponerlo en duda, o puedes pensar que Dios en su poder ilimitado lo hizo (o lo hará) tal y como dice el texto.
Piensa que si le ponemos algún límite a Dios, entonces ya no es Dios, es otra cosa, un dios ficticio fruto de nuestra imaginación.
Sentenciar que si yo no lo puedo entender es porque es falso, es un planteamiento no demasiado científico.