Un único Dios
Dios sólo puede ser de una única manera. Dios es como Él es desde antes de existir nosotros, no como nos interesa a nosotros que Él sea.
Por ejemplo, hay una tendencia a creer que haciendo 'lo bueno' y cumpliendo alguna práctica religiosa, es suficiente para estar a buenas con Dios. Pero el Dios que se ha dado a conocer en la Biblia no dice eso.
Podríamos mencionar miles de creencias de cómo es Dios, quizás una por persona. Tejer un dios que nos convenga y vestirnos de él, es idolatría. Sólo tenemos una opción válida: escuchar lo que Dios nos quiere mostrar de Sí mismo.
Un único libro sagrado
Sin salir de nosotros mismos, si somos sinceros, nuestra conciencia nos indica lo que es bueno y lo que es malo. De alguna manera intuimos lo que agrada a Dios y lo que Él rechaza.
Por otro lado, viendo las relojerías perfectas de cualquier elemento de la naturaleza, a nivel micro y macro, sabemos que tal complejidad no puede ser fruto del azar, que la mente y mano de un ser infinitamente superior a nosotros ha tenido que intervenir sí o sí. Creer otra cosa requiere más fe que la fe en la existencia de un Creador.
Pero aún así, no es suficiente para conocer y entender los detalles de la consistencia de Dios, de su carácter, de sus propósitos, de su incomprensible amor por nosotros, etc.
Por este motivo Dios se ha dado a conocer de forma explícita, en primer lugar levantando su pueblo, Israel, y entrando en contacto con él (Antiguo Testamento). Luego nos ha visitado para realizar su obra redentora, para mostrar su poder venciendo a la muerte, y para levantar su nuevo pueblo, la Iglesia (Nuevo Testamento).
En esta revelación también explica los acontecimientos futuros en los que ya sólo existirá un único pueblo de Dios.