Escritores no cristianos

Citamos algunas de las más importantes evidencias históricas de Jesús.

Tácito

El político e historiador romano Tácito del primer siglo, quien es considerado uno de los más precisos historiadores del mundo antiguo, mencionó a los supersticiosos “Cristianos” (“de Christus” lo cual es Cristo en latín), quienes sufrieron bajo Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio. Suetonio, secretario en jefe del emperador Adriano, escribió que había un hombre llamado Chrestus (o Cristo) que vivió durante el primer siglo (Anales 15.44).

Flavio Josefo

Flavio Josefo (siglo I) es un importante historiador judío. En sus Antigüedades se refiere a Santiago como, “el hermano de Jesús, a quien llamaban el Cristo”. Hay un verso controversial (18:3) que dice, “En aquel tiempo había un hombre sabio, Jesús, si es que es lícito llamarlo un hombre. Porque era un hacedor de maravillas.... Él era[el] Cristo... se les apareció vivo de nuevo al tercer día, como los profetas divinos habían predicho estas y otras diez mil cosas maravillosas acerca de él".

Julio Africano

Julio Africano (siglo I), orador durante el reinado de Nerón, en su obra cita al historiador Talus en una discusión acerca de las tinieblas que siguieron a la crucifixión de Cristo (Escritos Existentes, 18)

Plinio el Joven

Plinio el Joven (siglo I), en Cartas 10:96, registró las prácticas de adoración del cristianismo primitivo, incluyendo el hecho de que los cristianos adoraban a Jesús como Dios y eran muy éticos, e incluye una referencia a las festividades y la Cena del Señor.

El Talmud de Babilonia

El Talmud de Babilonia (siglos III-V, Sanedrín 43ª), ensayos sobre la ley judía, confirma la crucifixión de Jesús en la tarde de Pascua, y las acusaciones contra Cristo de practicar la brujería y fomentar la apostasía judía.

Luciano de Samosata

Luciano de Samosata, fue un filósofo y escritor griego del segundo siglo, quien admite que Jesús fue adorado por cristianos, introduciendo nuevas enseñanzas y que fue crucificado por ellos. Él dijo que las enseñanzas de Jesús incluían la hermandad entre los creyentes, la importancia de la conversión y la importancia de negar a otros dioses. Los cristianos vivían de acuerdo a las leyes de Jesús, creyéndose a sí mismos inmortales y se caracterizaban por despreciar la muerte, la abnegación voluntaria y la renuncia a los bienes materiales.

Mara Bar-Serapión

Mara Bar-Serapión (siglo I), filósofo estoico de la provincia romana de Siria, confirma que Jesús demostró ser un hombre sabio y virtuoso, que fue considerado por muchos como el rey de Israel, fue llevado a la muerte por los judíos y siguió viviendo a través de las enseñanzas de sus seguidores.

Los escritos gnósticos

Tenemos además todos los escritos gnósticos (El evangelio de la verdad, El apócrifo de Juan, El evangelio de Tomás, el Tratado de la Resurrección, etc.) - todos ellos mencionan a Jesús.

Primitivas fuentes no cristianas

Podemos reconstruir el evangelio solo a partir de las primitivas fuentes no cristianas: Jesús fue llamado el Cristo (Josefo), hizo “maravillas”, guio a Israel a nuevas enseñanzas, y fue colgado en la Pascua por ellos (Talmud de Babilonia) en Judea (Tácito), pero afirmó ser Dios y que regresaría (Eliazar), lo cual sus seguidores creyeron, adorándolo como a Dios (Plinio el Menor).

¿Morir por una mentira a sabiendas?

Hay evidencia abrumadora de la existencia de Jesucristo, tanto en la historia bíblica como la secular. Una evidencia importante de que Jesús existió es el hecho de que literalmente miles de cristianos del primer siglo, incluidos los 12 apóstoles, estuvieron dispuestos a dar sus vidas como mártires por Jesucristo. Alguien puede morir por lo que cree ser verdad, pero nadie da su vida por lo que sabe que es una mentira.

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